Profesora de Northwestern U. explora geografías de la identidad colombiana en Vanderbilt

Con el objetivo de ampliar su trabajo sobre la primera bonaza del narcotráfico en Colombia durante los años 1970, la investigadora Lina Britto, visitó recientemente la Universidad de Vanderbilt, donde consultó por espacio de una semana los archivos de la Colección Etnográfica Manuel Zapata Olivella. Britto, quien es profesora asistente de Historia en la Universidad de Northwestern (Ill), vino en busca de testimonios orales en torno al incipiente tráfico illegal de marihuana que precedió la conformación de los grandes carteles de la droga en los años 1980s, para incluirlos en un libro de su autoría que está en proceso de publicación.

Durante su indagación, Britto consultó las tres principales subsecciones de la Colección Zapata Olivella: El Grupo Etnográfico (centrado en registro de las prácticas y costumbres colectivas en la Colombia rural), “La Voz de los Abuelos” (que recupera la historia popular colombiana a través de testimonios de adultos mayores) y el segmento “Wayu y Arijuna, 500 años de confrontación,” que explora las identidades étnicas y la diversidad cultural en la Guajira colombiana. En su conjunto, la colección – creada por el medico y etnógrafo Manuel Zapata Olivella (1920-2004) – constituye un registro único que reconstruye mediante grabaciones de audio, parte de la historia de Colombia y permite estudiar sus identidades, etnicidades, y regionalidades, a través del lenguaje oral y testimonios populares.

En un sentido más amplio, Britto se propuso familiarizarse con la colección Zapata Olivella con la mira puesta en proximas visitas a Vanderbilt. “Quería explorar su geografia, descubrir su paisaje, subir sus montañas y navegar sus rios”, afirma la historiadora, al resaltar el valor de los archivos sonoros (algunos de ellos aún en proceso de transcripción y catalogación) que rescatan procesos y dinámicas sociales condenadas al olvido por falta de registro escrito. La colección Zapata Olivella, agrega la investigadora, captura la etapa crucial de una Colombia en proceso de transición hacia la modernidad, cuando el estado aún no se había consolidado y la mayoría de la población era iletrada. “Muchos de esos saberes se iban a perder si no se consignaban y el gran mérito de Zapata Olivella, al frente del Grupo Etnográfico, fue recuperar gran parte de conocimiento sin establecer jerarquías de dominación,” sostiene Britto. En vez de utilizar categorías de letrados o analfabetos, Zapata (quien prefería usar la palabra anágrafo para significar el no uso de escritura), empoderó a la gente común como narradores y poseedores de un saber único que se transmite a través de formas alternativas de lenguaje.

-Alejandro Botia Botia